miércoles, 13 de enero de 2010

Reclicando después de Navidad


Siempre he pensado que los regalos de Navidad son el doble de regalo si van envueltos de alguna manera especial. Y aún son mejores si van en alguna caja que luego puedo aprovechar para guardar cualquier cosa...


Si además la caja es buena (de cartón firme y enteleda en negro), y puedes acabar decorandola, casi casi te olvidas del contenido de la misma. Aunque en este caso la caja contenia unos postres de Oriol Balaguer, tan bonitos como deliciosos, ¡imposibles de olvidar!


Con unas etiquetas de Graphic 45, mucho glossy y crackel accents, una puntilla teñida con té, ...